Mi última parada en la India fue en la ciudad de Calcuta. Después de instalarme en un pequeño Hostel en Sudder Street, llevé a cabo un voluntariado en las ONG Hope Foundation (www.hopechild.org) y Girl2B (www.girl2b.org), y posteriormente estuve 4 días de voluntariado en la Casa Madre Teresa de Calcuta.

Todos los días me juntaba con cientos de viajeros, jóvenes aventureros que habíamos decidido dedicar parte de nuestra estancia en la India en hacer labores sociales.

Me destinaron por las mañanas al Centro de acogida de Prem Dam y por las tardes al de Kalighat, donde ayudábamos tendiendo la ropa y limpiando los suelos, sirviendo la comida y fregando los utensilios de cocina, dando masajes a las personas que tenían los músculos atrofiados, ayudábamos en la higiene personal, y también dábamos a los residentes la atención y el amor que merecen. A la llamada de “brother”, nos acercábamos cualquier voluntario para atender la petición del residente, que casi siempre era un simple saludo con la mano, un abrazo o unos minutos de atención.

Cada día después de terminar el voluntariado, nos reuníamos jóvenes de todas las nacionalidades para cenar juntos y compartir una cerveza, en un ambiente internacional en el que se respiraba muy buen rollo.

Me resulta muy fácil afirmar, que la mejor experiencia que viví en la India fue ser voluntario en la casa Madre Teresa de Calcuta.