Cruzando el desierto de Baja California, México, me topé con una inundación en la carretera debido a una repentina tormenta que había dado vida a un rio seco. La carretera estaba cortada y los vehículos esperaban a que el agua se drenara lentamente. Fue entonces cuando conocí a Vanajeros, cuatro fotógrafos estadounidenses que viajaban hasta Ecuador en una furgoneta Wolsvagen.

Después de conocer a Aidan, Parker, Joel y Madison, me mostraron un camino por el desierto donde el rio era menos profundo, y algunos todoterrenos estaban cruzando. Una vez conseguí llegar al otro lado, nos despedimos por un par de horas para más tarde reencontrarnos y acampar juntos. La aventura quiso que también coincidiéramos en Mazatlán, donde nos dimos el último abrazo hasta Ecuador, no pensamos que volveríamos a coincidir.

Un mes después, pedaleando por una carretera colapsada por el tráfico en Guatemala, empecé a escuchar mi nombre: “Javieeeeeeeeeeer!!!”, era la voz de Madison llamándome en la lejanía. Fui corriendo hasta ellos y nos coordinamos para encontrarnos 20 kilómetros adelante. Esa noche acampamos en un campo de football, bebimos cerveza bajo las estrellas y reímos a carcajadas…pero ya no nos volvimos a ver hasta Ecuador.

Pude visitar a Parker en la surfera playa de Ayampe y en la ciudad de Cuenca visité a Madison y Aidan, Joel ya había vuelto a casa.

Compartiendo todas estas experiencias creamos unos lazos de amistad que duraran toda la vida.

Conoce más sobre Vanajeros en su web: www.vanajeros.com