En la India, cuando iba de camino a la ciudad de Agra para visitar el Taj Mahal, un motero alemán, Max Krazt, coincidió conmigo en la carretera y nos detuvimos a charlar. Le llamó mucho la atención que viajara en bicicleta por una razón en particular, y enseguida me preguntó:

  • ¿Has escuchado la historia del ciclista que sobrevivió a los atentados terroristas en Beluchistán hace un par de semanas?
  • Bueno, la verdad es que no la he escuchado ni una vez, pero la he contado más de 1000.

Luego fui yo quien se quedo sin palabras al escucharlo a él. Resulta que Max había cruzado por la misma zona tan solo una semana después de los atentados, aun sabiendo lo que me había sucedido.

Después de intercambiar nuestros contactos nos despedimos intuyendo que nunca nos volveríamos a ver, ya que no compartíamos la misma ruta por Asia.

Pasaron 6 meses en los que pedalee más de 12.000 kilómetros por India, Tailandia, Laos, Vietnam, Camboya, Canadá y Estados Unidos. Cuando estaba a punto de llegar al Gran Cañón del Colorado, un motero bajo por la solitaria carretera a última hora de la tarde, nos reconocimos al instante. Se acerco mientras no paraba de repetir: “This is unbelievable” (Esto es increíble).

La sonrisa no se nos borró de la cara en todo el día, y es que para los viajeros, el mundo es más pequeño de lo que parece.