Nada más cruzar la frontera y entrar en Uruguay  me dio la bienvenida José Pou, cicloviajero Uruguayo. Juntos pedaleamos hasta Canelones, su ciudad natal, y más tarde me mostró Montevideo.

Desde la capital continué el viaje en solitario pero nos reencontramos en Foz de Iguazú (Brasil). Viajamos codo con codo hasta Curitiba, compartiendo el sufrimiento de escalar mil y un cerros en las carreteras brasileñas.

Antes de llegar a Curitiba nos propusimos visitar el Cañón San Jorge, situado a las afueras de Ponta Grossa, ciudad que alcanzamos en nuestro decimo día de pedaleo desde que salimos de Foz de Iguazú. Llegamos a última hora de la tarde, con lluvia y frio, condiciones que nos impedían llegar esa noche al cañón. Mientras decidíamos donde íbamos a dormir, paso por delante nuestro un coche con un megáfono gigante publicitando el circo que acababa de llegar a la ciudad: “Vengan al circo romanoooo, solo este fin de semanaaaa!!!” nos miramos a la cara y nos dijimos entre carcajadas: “Pues vamos al circo”. Mientras pedaleábamos en busca de la inmensa carpa no dejábamos de bromear, y una vez llegamos nos abrieron las puertas para que acampáramos esa noche con ellos. Ante todo fue una experiencia divertida y original que nos dejo momentos irrepetibles.

Hermano! La amistad que forjamos en la carretera durará siempre!