Cuando viajaba por Camboya me encontré con el primer cicloviajero con el que compartiría kilómetros, Johannes Hoertsch.

Mientras pedaleaba me fijé a un lado de la carretera donde había un ciclista detenido. El aventurero alemán estaba realizando la fotografía en la que cumplía los 8000 Km de ruta. Hay una regla no escrita en el mundo del cicloviaje que todos seguimos: “Cuando te cruzas con un compañero debes parar para saludar y sobretodo por si necesita ayuda de cualquier tipo”. Así que me acerqué. Después de conocernos rodamos a la par hasta la turística ciudad camboyana de Siem Riep.

Desde que comencé la vuelta al mundo había pedaleado más de 15.000 kilómetros en solitario, y por primera vez rodaba por el asfalto acompañado. Después de conocer Siem Riep, de salir a tomar unas cervezas con otros viajeros y de visitar el Angkor Wat, continué el viaje.

A Johannes se le acababa el tiempo y debía volver lo antes posible a Alemania, por lo que tuvo que viajar en autobús hasta Bangkok, donde nos volvimos a encontrar.