Conocí a André y Karla en Tepic, México. La joven pareja brasileña también estaba dando la vuelta al mundo en bicicleta. Coincidimos en la casa de Pablo y Gabriela, dos mexicanos que ayudan a los viajeros con el hospedaje. Continué la ruta un día antes que ellos pero nos volvimos a encontrar a los pocos días en la Casa Ciclista de Guadalajara, donde descansamos durante una semana.

A lo largo de mi aventura he conocido muchas parejas viajeras, y siempre me ha dado la sensación que la convivencia no resulta fácil en muchos momentos. Llevar a cabo una gran aventura siempre conlleva superar muchas dificultades, e inevitablemente suelen derivar en discusiones. Pero la lección más hermosa que aprendí de André y Karla fue su forma de superar todos los obstáculos en equipo, con compañerismo y cariño. Son la pareja perfecta!

Cuando salí de Guadalajara no les volví a ver hasta que llegué a Sao Paulo, donde me recibieron en su hogar. Pasamos cinco días poniéndonos al día de todas nuestras andaduras, Karla me alimentó como a un legionario y me ayudaron a encontrar repuestos para Bucéfalo.

Gracias a ellos siempre recordaré, que si encuentras a la persona indicada con la que compartir una aventura, la experiencia siempre será completa.